31 mar. 2014

EL MOLINILLO DE CAFÉ

Al vaciar la casa de mi abuela para que mi hermana la reformara y la convirtiera en su hogar, encontramos, en un rincón de la despensa, un molinillo de café de los antiguos. Estaba desarmado y muy sucio, pero mi madre lo reconoció enseguida como el molinillo donde la suya molía el café cada día. 
 
Por supuesto nadie fue capaz de tirarlo a la basura y, un día que fuimos de visita, mi madre nos lo coló en la maleta por si al padre del señor Maravilla le apetecía arreglarlo...y sí, el suegro Maravilla que fue, y es, carpintero de manos y corazón, lo dejó como veis en las imágenes: arreglado y  pulido con un lustre que nunca había tenido antes.
 
Nosotros lo retornamos al hogar materno donde ha ocupado un sitio de honor en el comedor....y yo, cuando lo veo, imagino a mi abuela dándole a la manivela por las mañanas para preparar el café y comenzar un nuevo día...será por eso que me gustan las cosas viejas, porque en ellas queda el poso de aquellos que las tuvieron en sus manos y, así, en cierta manera, se me antoja que todavía están a nuestro lado..









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