19 ene. 2014

SANT ANTONI

El viernes pasado fue San Antonio; al principio era el patrón de las caballerías, y más tarde por extensión se convirtió en el protector de los animales domésticos. Aunque yo no soy religiosa  ésta es una celebración que me emociona especialmente.
 
En el pueblo donde vivo, como en muchos otros lugares, es tradición llevar a las "bestioles" de la casa a bendecir; primero pasan los pequeños animales: perros, gatos, conejos, tortugas...y después las caballerías hacen tres veces seguidas un mismo recorrido que pasa delante de la ermita, conocido como "els tres tombs". Con este ritual se pide la protección de los animales durante todo el año para que tengan salud y sigan a nuestro lado.
Desde que me acuerdo siempre ha habido, al menos, un animal a mi lado; de una manera u otra han ido apareciendo y todos tienen un lugar en mi memoria y mi corazón. Me cuesta entender que haya humanos que digan sentir miedo o asco por ellos y en cierto modo me dan algo de lástima. Porque sí: se ahorran pelos, cosas rotas, obligaciones, horarios intempestivos...pero se pierden compañía incondicional, risas, juegos, consuelo, ternura, tranquilidad...en fin, amor animal, que es uno de los mejores que hay.
 
Con vuestro permiso, esta entrada está dedicada a ellos, los más fieles: Rufo, Cholo, Pecas, Mininón, Doña Gertrudis, Perico, Fermín, Tres Patas, Chispa, Rose, Rasta, Ringo, Gore, Shasha, pequeño Mac....y especialmente Simón, my dearest blackie...

 











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